Actualización de relación de precios – Abril 2019

Actualización de relación de precios – Abril 2019

En línea con nuestro habitual seguimiento de las principales relaciones de precios de las diferentes categorías dentro del eslabón de producción primaria de nuestra cadena, nos propusimos realizar una actualización de los datos junto a un análisis comparado respecto de los años anteriores y la estacionalidad de estos.

Focalizamos la comparación con la que a nuestro criterio es una de las principales relaciones a la hora de interpretar hacia donde avanza el negocio, la relación de precio entre el ternero de invernada y el novillo con destino a consumo (ternero 180 a 200kg / novillo Liniers 431 a 460).

graf

Como se puede apreciar en el gráfico anterior, esta relación de precios sufrió un quiebre muy importante a partir del mes de julio del año pasado. Hasta ese momento dicha relación había mostrado el comportamiento habitual, es decir, una apreciación del precio del gordo por sobre el ternero de invernada, acorde a la escasez del primero en esos meses concomitantemente con una abundancia del segundo por la temporada de zafra. Pero a diferencia de los años anteriores y el promedio de los últimos 14, la relación siguió cayendo en los meses de julio y agosto, recomponiendo algo en octubre para luego volver a caer hasta valores muy bajos (1,01). Habría que retrotraerse hasta el año 2009, en plena mega liquidación ganadera para observar valores similares (0,99 y 1,02 en marzo y abril respectivamente) a los actuales. También durante el primer semestre de 2014 se observan valores muy bajos que suben abruptamente durante el segundo semestre del mismo año. Ambos años (2009 y 2014) se convirtieron en bisagras para los valores de hacienda bovina mostrando una recuperación fuerte en los meses posteriores a los valores mínimos registrados. Algo similar pareciera haber ocurrido durante estos primeros meses del 2019, donde el precio subió algo mas de 30% respecto de los precios de diciembre, y alrededor de un 60% respecto de los registrados hace un año atrás para el caso de los terneros con destino a invernada. No obstante esta recuperación, la relación de precios entre “gordo y flaco” sigue en los valores cercanos a los mínimos registrados al menos desde el 2005 a esta parte. Es decir que la misma viene liderada por el gordo y acompañada por la invernada, a diferencia de lo visto en 2009 y 2014 donde el mayor incremento se observó en los terneros y en menor medida en los novillos con destino al consumo. Al respecto nos resulta complejo determinar con fundamentos sólidos las causas (seguramente son varias) que sostienen este comportamiento en la relación de precios, sin dudas el efecto inmediato de la devaluación sobre el precio fundamentalmente del maíz impactó fuertemente en los costos de los encierres y los planteos de alta suplementación. A su vez las actuales tasas a la que es posible conseguir financiación obligan a descontar del precio pagado gran parte de ese costo financiero trasladándolo hacia atrás en la cadena.  A todo esto, que la recomposición de los precios de la hacienda se diera en cercanías a comenzar la zafra de terneros seguramente haya atenuado el rebote posible en los valores de esta categoría. Esto último plantea un interrogante y una posible estrategia de cara a la segunda mitad del año en curso; ¿logrará el ternero con destino a invernada recuperar una vez finalizada la zafra el camino perdido frente al novillo gordo, aunque sea en parte? De ser así, nuevamente la oportunidad de realizar un planteo de recría (con destino a engorde) con entregas proyectadas hacia finales del año en curso podría resultar una opción atractiva. Mas aún, cuando se observa muy firme el mercado para ese producto en comparación con el ternero liviano como se refleja en el siguiente gráfico.

Graf 2

Como se puede advertir, el atractivo económico de un eventual planteo productivo que ofrezca terneros recriados con destino a engorde a venderse para fines de 2019, no solo dependerá del valor de dicho producto, que entendemos por estacionalidad y condiciones productivas, encontrará un valor sostenido en base a su normal escasez para tal fecha, sino que quedará supeditado a la evolución de factores determinantes para su desarrollo, entre los que encontramos crucial que el pass through sobre los insumos productivos inherentes (maíz, salarios, combustibles, etc.) resulte del menor grado posible en lo que respecta al traslado de los efectos de la devaluación  parcial y momentáneamente contenida por el BCRA, pero que entendemos inevitable por presiones sobre el dólar consecuentes de la incertidumbre propia de todo escenario electoral, con fantasmas de un posible regreso de gobiernos populistas, a lo que se agregan las propias condicionalidades impuestas en la política monetaria desde el FMI (dólar con flotación libre con banda de no intervención exageradamente amplia).

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