Con cada devaluación, la cadena de valor reparte su renta en función al Pass Through factible en cada eslabón…

Con cada devaluación, la cadena de valor reparte su renta en función al Pass Through factible en cada eslabón…

Una vez más, la coyuntura económica impacta en el mercado y en su rol ordenador de las voluntades e intereses implícitos en la economía entera. Es bajo dicha concepción que no podemos prescindir del análisis de variables que condicionan dicho ámbito de interacción, destacando la relevancia de factores determinantes en todo proceso de decisión, como la inflación, los desequilibrios fiscales y comerciales, la seguridad jurídica, la vulnerabilidad política y la evolución de variables como el tipo de cambio, que en países como el nuestro exacerban nuevamente la tendencia alcista en los precios.

Ya hace un año atrás, ante el primer salto significativo del tipo de cambio, pusimos el acento en la relevancia del esperado “Pass Through” entendido por los economistas como el grado de traslado a precios de los bienes y servicios de la economía frente a una devaluación, voluntaria o no, de la moneda local.  Asimismo, y con mayor preocupación aún, destacábamos particularidades que describían la evidencia de impactos asimétricos ante movimientos abruptos en el tipo de cambio (devaluación) sobre los distintos precios de la economía, encontrando argumentos para decir que no todos los eslabones de una cadena de valor absorben de igual manera los supuestos beneficios y las consecuencias no deseadas de dichas turbulencias.

Por ello, dicha premisa nos permitía también decir que las mencionadas respuestas asimétricas, en grado y en tiempo sobre precios y costos, provocan distorsiones relativas y traslados temporales de renta entre los eslabones que componen la cadena de valor bajo análisis. Para ello, en un informe desarrollado hace ya un año frente a la primer devaluación experimentada por la política económica del último gobierno (dic. 2015) se recurrió al siguiente gráfico que visualizaba con claridad el “delay diferencial” en el ajuste a precios de factores relevantes en la cadena de ganados y carnes, dando lugar a ventanas de tiempos representativas de ventajas temporales de determinados eslabones de la cadena frente a otros en la apropiación de rentas:

Cuadro3

Tal cual muestra dicho cuadro, resulta claro advertir cómo una brusca devaluación impulsada a fines del 2015, significó una asimétrica respuesta en el ajuste de variables como el precio de un costo fundamental como el Maíz, el IPC, los precios de la carne (corte nalga), los precios de la hacienda en pie de invernada (ternero) y los precios de hacienda gorda (Novillo).

Como se advierte, una devaluación que en tan solo 2 meses (dic 2015 – ene 2016) acumuló un incremento del tipo de cambio de 42%, significó en igual período un incremento de 61% para el precio del Maíz en pesos ($), mientras que requirió de 11 meses (dic 2015 – jul 2016) para ser empardado por el IPC, 16 meses (dic 2015 – sep 2016) por el precio del corte de carne nalga, 24 meses (dic 2015 – nov 2016) por el precio del ternero de invernada, y 27 meses (dic 2015 – feb 2018) por el precio del novillo.

En tal sentido y bajo dichas evidencias, independientemente de las respectivas estacionalidades que en cada producto también afectan la evolución de su precio, si bien se da por hecho la existencia de una correlación positiva entre cada variable y el precio del dólar expresado en pesos ($), las diferentes sensibilidades en el ajuste ante variaciones bruscas en el tipo de cambio, habilitaban a determinados eslabones de la cadena a explotar dicha ventaja en detrimento de los otros menos sensibles. (Industria vs Cría e invernada)

Ahora, de tomar irrefutable la primer conclusión, resulta factible advertir como frente a la segunda corrida cambiaria de 2018 que implicó una devaluación que llevó al dólar entre mayo y septiembre de $23,73 a $39,39 (+95%), a priori la intuición nos hubiera llevado a una violación de la teoría normativa, cayendo en el habitual error de considerar válido suponer que lo ocurrido en el pasado se replicaría en el futuro, implicando un consecuente vicio en el proceso de toma de decisiones. En el siguiente gráfico se muestra cómo, si bien la realidad hoy verificable demostró la continuidad en la existencia de asimetrías entre las distintas respuestas y sensibilidades de los precios de los mismos factores, lo hizo con un marcado cambio en la sensibilidad de cada uno de ellos, así como el orden de intensidades previamente advertido en el ranking de ajustes determinado en aquel entonces.

Cuadro4

Como se puede apreciar, el grafico muestra un cambio en el grado de sensibilidad de los factores más extremos. El maíz que en la primera corrida resultó ser el de mayor sensibilidad a las variaciones del tipo de cambio, en la segunda mostró hasta la actualidad el aparente mayor atraso (sólo ajusto 43% en 6 meses post devaluación), mientras que el novillo gordo que en la primer devaluación  presentó características antagónicas al Maíz en términos de sensibilidad, en la segunda observación fue el de supuesta mayor corrección y el único que pudo recuperar casi el 100% de su precio en dólares (92% en 6 meses post devaluación).

Finalmente, y en el intento de hallar una teoría descriptiva de lo acaecido, es que entendemos relevante las características evolutivas del precio de los productos. El novillo generalmente experimenta fuertes saltos nominales cada instantes discretos de la función del tiempo en lugar de hacerlo conformando una regular y continua evolución. Por tal motivo, entendemos incluso que sus últimos saltos significativos de precio aun vienen corrigiendo solo parcialmente las distorsiones de la anterior devaluación, dado que en el instante previo a la misma su valor en dólares era U$S 2,28/Kg, siendo actualmente de solo U$S 1,49/Kg (-34,6%). Por otro lado, las características del Maíz en su función de ajuste de precios, resulta absolutamente contraria al Novillo, por lo que al corregir las distorsiones post devaluaciones lo hace a través de una función continua que permite menores atrasos en el tiempo, y consecuentemente menores distorsiones en sus momentos extremos. El precio expresado en dólares del Maíz previo a la primer devaluación fue de U$S 128,8/Tn, y actualmente es de U$S 132,6/Tn (+2,9%).

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