La invernada es la imagen de la eterna esperanza ganadera

La invernada es la imagen de la eterna esperanza ganadera

A pesar de las expectativas bajistas para el corto plazo, productores y analistas coinciden en que el horizonte del negocio es atractivo, y el optimismo sostiene los valores del mercado.

El mercado de hacienda de invernada suele ser un buen termómetro para medir las perspectivas de la ganadería en el mediano y largo plazo. Hoy, si bien es de esperar que los precios bajen en las próximas semanas, los valores sostenidos que se vienen observando hablan de un horizonte atractivo para el negocio. Es que la ganadería, como la biología, es de tiempos lentos, y las inversiones actuales se hacen con la mirada puesta en un escenario futuro en el que el coronavirus, probablemente, sea un asunto controlado.

“Para tener como referencia, un ternero de 180-200 kilogramos se está vendiendo en un promedio de 105 pesos el kilo. A pesar de estar por debajo del promedio de los últimos seis años, es un valor mejor al que se esperaba para esta época”, detalla el consultor Diego Ponti, y explica que en la escalada inflacionaria de los últimos años el criador -es decir, el precio del ternero- fue perdiendo terreno paulatinamente.

Luego enumera algunos factores que explican por qué la foto actual en el mercado de invernada es mejor a la imaginada. “Las razones de estos precios sostenidos son, por un lado, el retraso en la zafra de terneros de este otoño debido, en parte, a las dificultades naturales de logística impuestas por la cuarentena. A ellas se suman las buenas condiciones climáticas en la mayoría de las zonas, que permiten a los criadores retener a los terneros en el campo un tiempo más”, dice.

Por el lado de la demanda, Ponti rescata la buena relación de precios del ternero con el novillo gordo y de la carne con el maíz, que vuelve atractiva la ecuación inmediata de engordadores, y agrega que la restricción para la compra de dólares también es un factor que juega a favor de los valores de la invernada, porque ésta siempre aparece como una opción de inversión segura y atractiva.

Pero este escenario, según el consultor, no deja de insinuar factores bajistas en el corto plazo ya que para los próximos meses cabe esperar una merma importante en la demanda interna de carne debido a la crisis económica, a lo que se suma la cuestión estacional: cuando llega el invierno y empieza a escasear el forraje y aumenta la oferta de terneros, el precio baja y es ahí cuando muchos engordadores salen a comprar.

“Si los precios de la invernada se mantienen firmes es o porque el criador está vendiendo menos -seguramente se atrasó la venta de terneros porque se han suspendido remates y se complicó la logística de transportes- o porque el recriador está comprando más; lo que los corrales no absorben lo está absorbiendo el recriador”, explica por su parte el asesor de empresas ganaderas Fernando Canosa.

Es decir que, si bien lo que manda ahora es la demanda inmediata o de los próximos dos meses, razón por la cual los corrales se retiraron un poco del mercado, la ganadería es un negocio de plazos largos y allí si, los números siguen siendo atractivos. Y tal como menciona Canosa, la herramienta que emerge como amortiguador en estos casos es la recría, es decir, tener a los terneros a campo un tiempo más, ganando kilos a bajo costo con pasto, para luego decidir cuándo terminarlos.

Una mirada interesante desde adentro del mercado es la que aporta el productor ganadero Bernardo Mignaqui: “No veo el precio del ternero subiendo, más que nada bajando, por lo que no me estoy apurando y completaré la compra para fines de mes o para mayo”, asegura.

Mignaqui hace el ciclo completo y además compra terneros para terceros en la localidad de Pehuajó, oeste de Buenos Aires. Su rodeo de invernada se compone de unos 1.500 terneros machos y unas 800 hembras, con los que hace una recría larga sobre 400 hectáreas de pasturas en base a alfalfa, con festuca, cebadilla y trébol blanco, y en el invierno complementadas con verdeos de invierno como avena o centeno. Así, el productor lleva a los machos de 180 a 380 kilos, para luego terminarlos a corral durante 60 días hasta llegar a los 440 kilos.

Ponti explica que para este esquema productivo hoy la relación del precio de la carne con el de los insumos es favorable porque el productor muchas veces, en vez de comprar dólares -para los cuales existen restricciones-, le conviene calzarse en insumos como fertilizantes, pasturas o incluso maíz. “La recría es una buena alternativa para seguir ganando kilos a bajo costo, esquivar la incertidumbre del corto plazo y esperar hasta septiembre u octubre para ver si seguimos con los terneros a campo o si mandamos ese animal recriado a un engorde, para llegar con un animal pesado al mercado en el verano de 2021, cuando, esperemos, la situación del coronavirus esté normalizada”, explica.

Y Mignaqui confirma la idea: “El novillo gordo siempre lo hacemos para salir en el primer semestre, que es cuando se dan los mejores precios. En cambio con las vaquillonas no tengo mucha más opción que sacarlas para la primavera porque no tengo campo”, dice, y matiza: “El novillo que hacemos ha caído en el último mes porque era muy típico de restaurantes, está complicada la colocación”.

Al respecto, Canosa afirma que “hay incertidumbre por lo que pueda pasar con el consumo en el mercado interno en los próximos meses”, pero que “lo cierto es que los fundamentals del mercado de la carne en el mundo se mantienen intactos”.

En esa línea vale la pena destacar algunos números del último informe de exportaciones del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna (Ipcva), según el cual las exportaciones de carne bovina argentina correspondientes al tercer mes del año 2020 alcanzaron un valor de aproximadamente 197,8 millones de dólares, resultando un 9,6 por ciento superiores a las de marzo de 2019. “No obstante, el precio promedio de marzo de 2020 fue un 10,6 por ciento inferior al obtenido en el mismo mes del año anterior, y un 4,5 por ciento inferior al de febrero de 2020”, detalla el informe.

Seguramente en pocos meses se retomarán las ventas y los precios estarán en alza, cuando llegue el verano en Europa, pase la crisis del coronavirus y aumente el consumo. Los mercados de Israel y la Unión Europea van a volver a la normalidad muy pronto, vamos a volver a ver la película que veníamos viendo antes de coronavirus”, asegura Canosa optimista.

Y Mignaqui coincide: “El tema de China ya se está reactivando y nosotros estamos vendiendo vacas de cría a buen precio. Esperemos que para 2021 esto ya se haya normalizado, nosotros ya estamos viendo algunas luces de esperanza”.

 

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