Próximos a la zafra…Qué puede pasar con el precio???

Próximos a la zafra…Qué puede pasar con el precio???

 

Próximos a la zafra a realizarse fundamentalmente entre los meses de marzo y mayo, el productor ganadero se empieza a preguntar sobre el devenir de su negocio y el resultado del esfuerzo de toda  una campaña. Es en esta etapa del negocio, con los costos ya hundidos, y con los ingresos por venta aun en un marco potencial, que el valor futuro de la hacienda empieza a ser relevante y crítico para el negocio.

Dicha situación no sólo resulta determinante para  cristalizar un resultado económico deseado, sino que se constituye en parámetro que, en función siempre a expectativas, puede configurar una nueva encrucijada y someter al productor a la necesidad de decidir entre dos nuevas alternativas.

Es en este momento, donde las expectativas individuales sobre el comportamiento de una variable dependiente de las acciones del conjunto de los decisores (Mercado) resultan la génesis de lo que finalmente ocurre. Así, en esta etapa del ciclo productivo inherente al negocio ganadero, es en la que el productor se pregunta respecto de las alternativas de vender su ternerada, o retenerla para recriarla postergando unos meses sus ingresos a la espera de un mejor resultado.

Es aquí, donde empiezan a incidir como condicionantes en dichas decisiones, no solo las expectativas ya mencionadas, sino también las restricciones presupuestarias, y los compromisos financieros asumidos por cada estructura económica y productiva en particular, la disponibilidad de recursos, y los costos asociados a una y otra opción alternativa.

Ahora, los precios de la invernada dependerán de un sinnúmero de variables que determinarán el comportamiento de los individuos, que con sus decisiones dispondrán conductas económicas agregadas, de compra y venta de un mismo producto (ternero), y dicha interacción configurará un precio de equilibrio en el mercado.

En virtud de ello, y en un intento de visualizar el comportamiento estacionario de la evolución del precio de los terneros de invernada, se muestra con el siguiente gráfico el valor promedio del kg de ternero 180/200kgs en los últimos 9 años entre enero y diciembre.

Precio

Si bien, la oferta se fortifica por cuestiones biológicas y estacionarias para la época analizada, y como lo muestra el gráfico precedente, resulta esperable que los precios bajen en dicha fase del ciclo (marzo – mayo), es claro que la misma encuentra como contrapartida la disposición estructural de una demanda que espera una determinada cantidad de terneros que abastezca sus requerimientos, también en pro de las expectativas que despierta el negocio del eslabón siguiente de la cadena.

Por esto último, no solo queda analizar el excedente o faltante respecto del valor normal de terneros ofrecidos como consecuencia de la productividad normal del stock, sino también las expectativas que alimenten el interés por el insumo de quienes se dispondrán a engordar hacienda para los diferentes destinos disponibles.

Por el lado de la oferta, analistas del sector ya hablan de una posible disminución en el número de terneros disponibles producto de las inclemencias climáticas pasadas (seca 2013 + inundaciones 2014), supuesto parcialmente ratificado con los datos, aún preliminares, que arrojaría la última campaña de vacunación.

Ahora, si bien es cierto que las cantidades ofrecidas, muy probablemente alcancen un valor menor que el año anterior, las mismas deberán enfrentar cantidades demandadas por engordadores a corral con márgenes muy finos, que sin un ajuste positivo en el precio del gordo que revierta la actual y adversa relación de precios (ternero/Novillo =1,4), representarán un escollo para la colocación de terneros a valores muy por arriba de los $21 – $22.

Es cierto también, que la estacionalidad de la demanda y la oferta del gordo, hacen que dicha mercancía alcance su mejor valor entro los meses marzo y abril, pero las condiciones macroeconómicas locales, (inflación, demora en el cierre de paritarias, recesión, y elecciones) podrían contribuir para atenuar el esperado ajuste del precio de un bien socialmente sensible como la carne de los argentinos. Si a esto se le adiciona como factor condicionante de la demanda, la disminución del poder de fuego y tracción de los operadores de faena producto del deterioro del precio de los subproductos, y las expectativas que pueden despertar para la industria frigorífica un sector externo inestable por restricciones de política interna (ROEs rojos retaceados) y un precio internacional de la carne en retroceso para nuestros principales destinos (Rusia y UE) producto de devaluaciones en sus respectivas monedas, no resulta descabellado pensar que una menor oferta pueda ser acompañada también por una menor demanda.

Finalmente, y dadas las condiciones relevantes consideradas como posibles condicionantes en la evolución de los precios para los próximos meses, entendemos como más probable una relativa neutralización de fuerzas, donde si bien el valor del ternero no caería en términos nominales de manera considerable, la muy probable estabilidad del tipo de cambio oficial, y la alta inflación esperada durante el 2015, posiblemente conlleven a una caída temporal del precio en términos reales.

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