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oct 2017

Efecto de la suplementación con magnesio sobre diversos parámetros en vacas con restricción alimentaria

engormix - Cseh, S.B., Rodríguez García, M.J., Sciotti, A., Campero, C.M. INTA - EEA Balcarce -

Resumen
 El objetivo de este trabajo fue: 1- evaluar el efecto de la suplementación oral con magnesio sobre la concentración intra y extracelular de macroelementos en vacas de cría con  restricción nutricional  durante el último tercio de gestación y cuarenta y cinco días post-parto. 2- determinar la influencia de los factores enunciados previamente sobre parámetros bioquímicos y sobre el estado clínico y productivo de los animales. Se utilizaron tres grupos de 15 vacas cada uno, de raza Abeerden Angus, preñadas, a las cuales se les aplicaron tres tratamientos. El grupo 1 fue suplementado con óxido de magnesio con  libre acceso a una pastura de agropiro  y festuca . El grupo 2 no recibió suplementación mineral y tuvo acceso a las pasturas. En el grupo 3  los animales fueron sometidos a restricción alimentaria en el  preparto, con acceso sólo a heno de agropiro. Se realizaron seis muestreos de sangre, forraje y uno de agua de bebida. En  suero sanguíneo,  eritrocitos y forraje   se midió magnesio, calcio, sodio y potasio por espectrofotometría de absorción atómica. En  suero y  pasto  fósforo por colorimetría. En agua calcio, magnesio, sodio por espectrofotometría de absorción atómica y sales totales por gravimetría. Los datos fueron analizados mediante ANOVA y comparados por el test de Duncan para cada grupo según muestreos. Las concentraciones de magnesio en las pasturas y en heno fueron siempre inferiores al 0,20% sobre materia seca. No existieron diferencias significativas en los valores del magnesio sérico entre los 3 grupos de animales si bien el grupo 1 presentó valores más elevados. Las concentraciones de magnesio intracelular fueron menores que el extracelular en todos los grupos y durante el post-parto se observó un aumento de los valores de magnesio eritrocitario en todos los animales. Durante el último muestreo, los animales de los grupos 1 y 2 mantenían una condición corporal de 6 mientras que los del grupo 3 tenían una condición de 4. Los animales de los grupos 1 y 2 ganaron 26 kg y 16 kg respectivamente, mientras que los del grupo 3 perdieron 44 kg. Los porcentajes de destete fueron de 93,3% para los grupos 1 y 2 y  66,6% para el grupo 3. El peso al nacer de los terneros del grupo 3 fue de 4 kg menos que el de los grupos 1 y 2 (p<0,05). La caída de magnesio sérico fue más rápida que la eritrocitaria siendo este parámetro un indicador más sensible y precoz que el magnesio intracelular para detectar deficiencia de magnesio. Si bien no se observaron diferencias significativas entre los parámetros bioquímicos analizados, el grupo de animales bajo restricción alimentaria tuvo mayores pérdidas productivas que los animales sin restricción. Aunque no hubieron signos  clínicos vinculantes a la hipomagnesemia en los animales en restricción este tipo de manejo alimenticio puede predisponer a pérdidas productivas que deberán ser evaluadas al momento de definir dicha estrategia.
Introducción El magnesio (Mg) es un mineral indispensable para el normal funcionamiento del metabolismo animal  (Suttle, 2010). En los bovinos, el Mg se encuentra en los glóbulos rojos (GR) en concentración menor que en el suero (0,68 ± 0.10 mmol/l; 0,83 ± 0.096mmol/l; respectivamente)  no existiendo intercambio entre ambas fases en la circulación periférica (Cseh and Drake, 2000). La concentración de este mineral en el suero de los rumiantes está controlada por la absorción a partir de la dieta, la excreción renal y la difusión a través de los tejidos blandos (Urdaz et al., 2003). La tetania hipomagnesémica es provocada por una rápida disminución de la concentración de Mg en la sangre. La misma puede ser provocada por un aporte inadecuado en la dieta (Martens and Schweigel, 2000) o por  una deficiente absorción desde el tracto digestivo (Laporte and Sykes,2004). Por otro lado, la labilidad del Mg circulante torna al animal adulto más vulnerable, dado que la movilización del Mg desde el tejido óseo o muscular es lenta y escasa. Esta circunstancia hace que al disminuir la concentración sanguínea, el animal dependa básicamente de la ingesta diaria de este mineral para evitar el cuadro de hipomagnesemia (Contreras, 2002 a). El índice de mortandad debido a esta enfermedad metabólica, en vacas de cría en el sudeste de la provincia de Buenos Aires, Argentina, ha sido estimado en 4-5% (Cseh and Crenovich, 1996). Los factores de riesgo involucrados en la presentación de la misma están asociados al pastoreo de verdeos de invierno; prolongada ausencia a la exposición solar de los verdeos invernales acompañado por exceso de precipitaciones; pastoreo de rebrotes con alto contenido de agua, potasio (K), proteínas y escasa fibra bruta, especialmente al comienzo de la primavera, condición corporal de los animales, estado fisiológico, edad, nivel de producción y tipo de manejo de los rodeos (Ledesma, A, 2008). Sin embargo, hembras gestantes pertenecientes a la Reserva Ganadera 6  (R6) del INTA Balcarce, Buenos Aires, sometidas a restricción alimenticia pero manteniendo adecuada condición corporal,  rara vez han presentado cuadros de tetania por hipomagnesemia. Los animales ubicados en este campo son sometidos a las siguientes pautas de manejo para aumentar su eficiencia de producción: Entore restringido con un máximo de 60 días, en el momento de máxima oferta forrajera. Destete entre los 5-6 meses. Diagnóstico de preñez por tacto rectal eliminando las vacas vacías. Refugo anual por desgaste dentario y por condiciones sanitarias. Entore de vaquillonas con 15 meses en el mismo momento que se entoran las vacas adultas. Restricción alimentaria otoño-invernal en las vacas preñadas. Realimentación gradual previa al parto y “ad-libitum” después de él. Conservación de excedentes forrajeros otoñales en pie, como pasturas reservadas de otoño para el invierno y de excedentes primaverales, como heno. Esta reserva se suministra a las vacas durante la restricción otoño- invernal, en la realimentación previa al parto y al inicio de la lactancia. Aplicación rigurosa de medidas profilácticas y sanitarias de acuerdo con un calendario prefijado. (Carrillo, 1997). En vista de los antecedentes antes mencionados, se decidió llevar a cabo un trabajo cuyos objetivos fueron:
  1. Evaluar el efecto de la suplementación oral con Mg sobre la concentración intra y extracelular de Mg, calcio (Ca), fósforo (P), sodio (Na) y K en vacas de cría sometidas a restricción nutricional  inducida en el último tercio de gestación y cuarenta y cinco días post-parto.
  2. Determinar la influencia de esta  restricción nutricional transitoria  sobre la ganancia de peso de las madres, el porcentaje de parición y destete, la presencia de abortos, el peso de los terneros al nacer y al destete, la ganancia de peso diaria y la mortandad de terneros.
  Materiales y Métodos Animales y manejo El ensayo se realizó en la (R6) del INTA Balcarce, (37º 45`S; 58º 17 `E) durante los meses de mayo a octubre del año 2007. El clima de la región es templado, subhúmedo con una precipitación media anual de 850 mm siendo la temperatura media anual de 13/16 ºC. Se utilizaron 45 vacas adultas de raza Aberdeen Angus, preñadas (5-6 meses de gestación), homogéneas desde el punto de vista de manejo y alimentación. Los animales tenían una condición corporal (CC) de 6 (escala de 1 a 9), (David and Morrow, 1986) en un rodeo con 90% de destete en los últimos 30 años. Los animales se asignaron al azar en tres grupos de 15 vacas cada uno. El grupo 1 (G1) eran animales en pastoreo directo suplementados oralmente con sales de magnesio, sin restricción forrajera. El grupo 2 (G2) correspondió a animales en pastoreo directo sin suplementación mineral. El grupo 3 (G3) eran animales bajo restricción alimentaria, sin suplementación mineral. La restricción alimentaria consistió en el consumo  de 9 kg de heno/vaca/día, durante el período pre-parto. Se registró mensualmente el peso vivo  de todos los animales, se realizaron observaciones diarias del estado clínico, registros de abortos, mortalidad, tipo de parto (normal o distócico) , porcentaje de parición y destete, el peso de los terneros al nacer y al destete, ganancia de peso diaria y mortandad de terneros. La base forrajera de la R6 corresponde a pasturas cultivadas de agropiro (Thynopirum ponticum) y festuca (Festuca arundinacea) de más de veinte años de producción, implantadas sobre suelos ganaderos con adecuada concentración de P. El manejo de la restricción nutricional otoño-invernal de los vientres adultos, es una práctica implementada hace más de treinta años y forma parte del protocolo de manejo nutricional del rodeo. Durante el presente ensayo se realizaron seis muestreos (M) de sangre en los animales y la misma cantidad en el  pasto (29/05; 26/06; 01/08; 03/09; 02/10 y 15/10). También se hizo un muestreo del agua que consumían los animales al inicio del ensayo. Suplemento mineral Se formuló una mezcla mineral compuesta por 50 kg de cloruro de sodio, 0,150 kg de sulfato de zinc comercial; 0,150 kg de  sulfato de cobre; 12 kg de óxido de magnesio comercial y 12 kg conchilla molida. El consumo diario de los animales (an) se estimó en 15g de Mg/an/día al inicio del ensayo. A partir del 18/09 se comenzó a suministrar la mitad de la dosis de Mg en la mezcla mineral debido a que los animales no la consumían por la mala palatabilidad que le confería el Mg. Durante del segundo muestreo, una vez por día, se le agregó al suplemento mineral maíz en grano quebrado a razón de 50g/an mezclado en los mismos comederos para favorecer la palatabilidad del suplemento, suministrándose al final del ensayo un total  de 150g/an/día entre  el suplemento mineral y el maíz.   Análisis efectuados Forraje Las muestras se recolectaron  mediante método manual (hand-plucking), (Langlands,1974) en cada uno de los lotes  utilizados por los  animales. Las mismas fueron secadas en estufa a 60ºC y mineralizadas con una mezcla de ácido nítrico y perclórico (2/2) (v/v). Las concentraciones de  Mg, Ca, Na y K se determinaron mediante espectrofotometría de absorción atómica (EAA) (Perkin Elmer, 1982). El P se cuantificó por el método de Chem et al., (1959). Se calculó la relación K/(Ca+Mg). No se pudieron obtener muestras de heno del muestreo Nº 6 ya que las malas condiciones climáticas impidieron el ingreso al potrero. Agua Se realizó un muestreo del agua de bebida . En la misma se cuantificó Ca, Mg y Na por EEA y el contenido de sales totales (ST) por gravimetría. Sangre Las  muestras fueron obtenidas por punción de la vena yugular recolectándose dos especímenes por animal: 1) Sangre con anticoagulante heparina,  para determinar Mg, Ca, Na y K en los eritrocitos por EAA previa hemólisis de los mismos con una solución hipotónica.  2) Sangre sin  anticoagulante para cuantificar: a- Mg, Ca, Na y K en el suero  mediante EAA. Este análisis se realizó en un equipo Perkin Elmer 5100 PC utilizando cloruro de lantano como estabilizador para el K y Ca, y cloruro de potasio para el Na.  (Perkin Elmer, 1982). b- P sérico con un espectrofotómetro Coleman Junior II según técnica de Cseh et al. (1994).   Análisis estadístico Se utilizó un diseño experimental factorial con tres tipos de alimentación diferentes para los distintos  tratamientos en los 6 muestreos, para cada mineral a determinar. Los datos fueron analizados mediante ANOVA y se utilizó el test de comparaciones múltiples Duncan  con un nivel de confianza del 95% para establecer diferencias significativas entre tratamientos. Los datos fueron analizados según el programa MIXED del  SAS (1995).   Resultados Forrajes Las concentraciones de Mg, Ca y P en las pasturas y heno nunca alcanzaron a cubrir los requerimientos de los animales (0,20%, 0,40% y 0,24% de MS, respectivamente) mientras que los niveles de Na y K fueron adecuados (Na >0,10%; K< 2,5% de MS) (NRC, 2000) (Tabla I). En los análisis del forraje consumido por los animales de los G1 y G2 en el M 5 se estableció que la relación K/ (Ca+Mg) fue mayor a 2,2,  nivel considerado como tetanizante (Kemp and t´Hart, 1957). Para el resto de las determinaciones, la relación siempre fue < 2,2. En el agua de bebida el contenido de ST fue de 591 mg/l; Mg 10 mg/l; Ca 5 mg/l y Na 197 mg/l. Este agua resultó potable para el consumo animal, pero con un bajo aporte de minerales. Suero sanguíneo. Los valores séricos promedio de Mg, Ca, P, K y Na (mmol/l) según tratamientos y muestreos se presentan en la Tabla II. Para los animales del G1, los valores de Mg siempre estuvieron dentro del rango de referencia: 0,80-1,33 mmol/l, (Whitaker, 2000, Merck, (2003). Si bien se notó una tendencia a que estos animales  presentaran una magnesemia mayor durante el transcurso de los muestreos, la diferencia no fue estadísticamente significativa (p>0,05) con los otros grupos. Esta tendencia se hizo más notoria durante el posparto. Para los animales del G2, los valores de Mg fueron normales hasta el M4 inclusive, observándose una tendencia al descenso progresivo en el tiempo hasta llegar a valores de hipomagnesemia, aunque sin diferencias significativas. Para los animales de G3 (Tabla II), con excepción del M2, se observó que la magnesemia siempre estuvo por debajo del valor de referencia. En cuanto a los valores de Ca en los tres grupos, siempre estuvieron por debajo del valor normal (2,37-3,12mmol/l) (Laboratorio de Bioquímica Clínica Veterinaria (LBCV), INTA Balcarce). Las concentraciones de P para todos los grupos se mantuvieron normales a lo largo del ensayo  (1,13 - 2,42 mmol/l) (LBCV INTA Balcarce), si bien  en el G3 la fosfatemia presentó una tendencia a disminuir en el M4 en coincidencia con el período de parición. El K y el Na  en los tres grupos, se mantuvieron dentro del rango normal  (5-6 mmol/l y 132,17 - 152,17 mmol/l, respectivamente) (LBCV INTA Balcarce). En lo referente al Nase detectó una disminución en los tres grupos en el M5.   Glóbulos rojos En el caso de los glóbulos rojos (GR) (Tabla III,)  para el  Mg se encontraron diferencias significativas en los tres grupos a partir del M4 (p<0,05). El Mg eritrocitario fue elevándose a lo largo de los muestreos, no ocurriendo lo mismo con el Mg sérico donde no se observaron variaciones entre grupos. Si se analizan los grupos individualmente, los valores de Mg en los GR siempre fueron menores en los animales del G3. Los animales de los G1 y G2 excepto en los M5 y M6, donde se detectaron los mayores valores, no presentaron  diferencias significativas entre ellos. Para el G3 los mayores valores también se encontraron en los M5 y M6. Las concentraciones de Ca, Na y K  no  presentaron variaciones significativas entre tratamientos y a lo largo del tiempo para los tres grupos (Tabla III).   Parámetros productivos Las vacas de los G1 y G2 ganaron peso durante los dos primeros meses posparto mientras que las vacas del G3 perdieron peso y condición corporal (escala de 6 a 3) (Tabla IV). En este grupo, cuatro vacas abortaron y una tuvo un parto con asistencia con  posterior muerte del ternero. Los porcentajes de parición de los G1 y G2 fueron 100% mientras que en el G3 fue del 91%. El porcentaje de destete fue para el G1 y el G2 del 97,8% y para el G3 del 88,9%. Los terneros nacidos de las vacas del G3 pesaron al nacer 23 kg ± 3,32, los de los grupos G1 y G2  pesaron  27 kg ± 4,19 y 27 kg ± 2,0  respectivamente. Esto corresponde, en el caso del G3 a  4 kg menos en promedio con respecto al peso de los terneros de los otros grupos (p< 0,05). En los grupos G1 y G2 se encontró un ternero muerto al nacer en cada uno.       Los pesos al destete de los terneros de los G1, G2 y G3 fueron  de 165,5 kg ±17,52; 144,7 kg ±16,67b y 149,2 kg ±18,64 respectivamente, con diferencias significativas de  G1 con respecto a G2 y G3 (p< 0,05). La ganancia diaria de peso vivo (g/d) fue de 0,68±0,066a; 0,61±0,086a y 0,63±0,062a para G1, G2 y G3, respectivamente.     Discusión En las condiciones del presente trabajo se observó que si bien la concentración de Mg en el alimento no llegó a cubrir los requerimientos mínimos sugeridos (NRC, 2000) para este mineral en los animales, estos nunca  manifestaron signos clínicos de tetania por hipomagnesemia. Los valores de  Mg  en el alimento pueden ser atribuidos  a las condiciones climáticas presentes, sobre todo  durante los últimos 3 muestreos, cuando se registraron altas precipitaciones provocando probablemente un efecto de lavado del suelo con el consecuente lixiviado del Mg como sugiere Bould (1964). Las concentraciones encontradas de Mg, Ca y Na   en  el agua de bebida permiten  inferir   que el aporte de minerales a partir de esta fuente fue  irrelevante. El hecho de que  la magnesemia del G1 fuera la única que presentara una tendencia a tener los valores más elevados   puede ser explicado teniendo en cuenta  lo expresado por algunos autores quienes consideran que el valor crítico de Mg en sangre para evidenciar la efectividad de la suplementación y obtener respuesta favorable al tratamiento debería ser ≤ 0,60 mmol/l (Allworth et al., 1985; Capen and Rosol, 1989). En este trabajo, la magnesemia nunca estuvo por debajo de esos valores. Por otra parte, la efectividad del animal para absorber Mg aumenta a medida que se incrementan sus requerimientos (Capen and Rosol, 1989). La menor magnesemia encontrada en el M1 para el G1 podría deberse a que los animales se negaban a  ingerir la mezcla mineral por su mala palatabilidad. A partir del M2, los animales comenzaron a comer una mayor cantidad por la adición de maíz. La suplementación con MgO ó MgSO4 es uno de los recursos empleados para corregir los problemas de hipomagnesemia (Odette, 2005; Scandolo, 2005). La dosis de Mg comúnmente utilizada para la suplementación en vacas para carne con riesgo de tetania es de 20 g/día  (Scandolo, 2005). En el presente trabajo, la cantidad suministrada al final del ensayo entre el suplemento y el maíz, fue suficiente para cubrir los requerimientos, lo cual explicaría los niveles normales de Mg en el suero a lo largo del ensayo. El mayor descenso de la magnesemia  en el G2 en los M5 y M6  podría ser debido al efecto de la lactancia, ya que a partir del M4, el 80% de las vacas habían parido y tenían ternero al pie. Normalmente, la cantidad de Mg circulante y disponible para el animal es de 2 a 2,5 g, pero durante la lactancia la excreción diaria de Mg por leche puede ser de 2,4 g lo cual duplica los requerimientos de este mineral. (Surasak et al., 2004). Los valores de hipomagnesemia detectados en el G3 podrían explicarse teniendo en cuenta que la alimentación que recibían estos animales era heno (rollos) de pasturas de muy baja calidad obtenido de la propia R6. La movilización de las reservas de Mg en el animal adulto ya sea desde el tejido óseo o muscular, es lenta y prácticamente nula. Esta situación determina una  disminución  en su concentración sanguínea y por ello es necesaria una ingesta continua en el momento del parto y al principio de la lactancia. Las concentraciones de Ca y P disminuyen en el animal sano al momento del parto y durante la lactancia, luego dichos valores se recuperaron siendo esta situación fisiológica en el animal. Según Contreras (2002 b), si el descenso es intenso, debido a una incapacidad de movilización de Ca desde las reservas óseas, se podría producir paresia puerperal hipolcacémica. En este trabajo, no se registraron signos clínicos de esta enfermedad si bien hubo hipocalcemia. Van de Braak et al. (1987) sostienen que concentraciones de Mg por debajo de 0,65 mmol/l en vacas en pre-parto incrementan la susceptibilidad a padecer hipocalcemia. Como ya se indicó para este grupo, las concentraciones de Mg nunca estuvieron por debajo de ese valor lo cual podría explicar la falta de signos clínicos de paresia puerperal, a pesar de los bajos niveles de Ca observados. La misma dinámica  de la calcemia en los tres grupos con valor mínimo en el post-parto, coincide con el momento en el que los requerimientos nutricionales de Ca son elevados  como consecuencia de la necesidad de una mayor cantidad de este mineral para la producción láctea. Si bien la hipocalcemia detectada fue importante, se podría especular que las vacas debieron reponer el Ca perdido removiendo al mismo desde los huesos o incrementando la absorción de este mineral a partir de la dieta (Jesse, 2006, Kronqvist et al, 2011). Los animales no presentaron hipofosfatemia a pesar que la concentración de P en el alimento fue baja. Esto podría explicarse teniendo en cuenta que las vacas también tuvieron hipocalcemia subclínica. Se puede pensar entonces, que los mecanismos homeostáticos que regulan el metabolismo del Ca al remover este elemento de hueso también movilizaron P, teniendo en cuenta que en el proceso de mineralización del hueso participan ambos minerales en una relación Ca/P, 10/6. (Thernout et al., 1985). El descenso de la fosfatemia encontrada en el G3 durante el M4 coincide con el momento del parto en animales que recibían un alimento de mala calidad sin ningún tipo de suplementación. Hadzimusic and Krnic (2012) también encontraron que los valores de P disminuyen no sólo con el estado fisiológico sino con la calidad del alimento que consumen los animales. En cuanto al K, el hecho que su concentración en el alimento nunca fuera mayor al 2% probablemente hizo que  no se presentaran casos de tetania. Entre los factores que afectan la absorción de Mg desde el rumen, la concentración de K en la ración es el más importante (Martens, 2000; Phillips et al, 2006, Holtenius et al, 2008). Según Sykes (1993) concentraciones de K en la dieta superiores al 2% MS, disminuyen la absorción de Mg. Otra situación que fue favorable para que no hubieran manifestaciones clínicas  de hipomagnesemia fue el valor del potencial tetanizante  K/Ca+Mg  puesto que el mismo es un factor determinante para la aparición de tetania. (Brizuela et al, 2010). Un elemento que ayuda a la absorción de Mg es el Na. Los resultados encontrados para el Na en el M5  parecerían  indicar que esta situación no afectó la absorción de Mg en el G1, posiblemente debido al hecho que el Na tiene mecanismos de regulación de la concentración en sangre muy eficaces. Sin embargo en los G2 y G3 sí se pudo observar que algunos animales presentaron hipomagnesemia. Un factor que pudo haber actuado favoreciendo la mejor absorción del Mg de los animales del G1 fue el suministro de maíz con el suplemento el cual seguramente aportó energía a los animales de este grupo. Las diferencias halladas en el comportamiento del Mg extra e intracelular a lo largo de los muestreos marcan una disociación en la cinética intra y extra celular del Mg, donde posiblemente el animal trate de reestablecer la homeostasis intracelular, para luego regular el Mg circulante (Seeling and Berger, 1974). En este caso, el aumento del Mg intracelular que se observó en los tres tratamientos post-parto estaría avalando esta aseveración. Los resultados encontrados en este trabajo coinciden con los hallazgos de otros autores (Tongyai, 1987; Mulei and Daniel, 1988) quienes mencionan que, en bovinos, a diferencia de otras especies, la concentración de Mg en el GR es menor que en el suero. El hecho que los niveles de Mg en eritrocitos sea constante cuando los niveles de Mg en suero tendieron a bajar se debe a que durante la carencia de Mg, la disminución plasmática de este mineral es más rápida y marcada que la eritrocitaria (Cseh y Drake, 2000). Ello evidencia que en los bovinos, el Mg eritrocitario no es un buen indicador para la detección de deficiencias de Mg ya que aparentemente no existe una buena correlación entre el Mg en plasma y los niveles de Mg eritrocitario (Cseh y Ridao, 1994, Schweigel, et al, 2009). Para el caso del Ca, Na y K intracelular  se podría especular que para detectar modificaciones importantes en las concentraciones intracelulares de estos cationes, posiblemente sea necesaria la presencia de severos cuadros de hipomagnesemia que alteren el equilibrio intra y extracelular de estos cationes. De hecho durante las crisis de tetania, el contenido de Mg en la circulación aumenta drásticamente debido al pasaje de Mg del compartimiento intracelular al extracelular (LBCV, INTA Balcarce, 2010). Las vacas gestantes evidencian períodos críticos en el último tercio de gestación y hasta el pico de lactancia (día 60 de lactancia), durante los cuales las necesidades de los minerales aumentan (Suttle, 2010). Si el alimento no provee de concentraciones adecuadas de los mismos, los animales pueden manifestar problemas sanitarios y/o disminución de los índices productivos como fue el caso de nuestro trabajo. Por ello es importante realizar una suplementación con Mg para evitar problemas de baja condición corporal, abortos, disminución del peso corporal, partos con problemas. (Urdaz et al, 2003, Maresca y col, 2004, Elliot, 2009). Los requerimientos maternos aumentan cuando se aproxima el parto llegando a su máximo a los 45-60 días post parto, debido a la producción de leche. El ternero durante los primeros meses de vida es casi exclusivamente lactante y depende de sus reservas corporales hasta los 2-3 meses de vida cuando comienza a desarrollar su rumen para completarlo a los 6 meses de vida. Nuestros resultados coinciden con lo informado por Sager,( 1995), quien establece que si durante el final de la gestación y  el periodo de lactación  la madre es deficiente en minerales, los problemas se manifiestan en las crías con bajo porcentaje de destete,  menor  peso al destete y al nacimiento, mayor incidencia de natimortos y mayor susceptibilidad a las infecciones.   Conclusiones Si bien no se observaron diferencias significativas en los parámetros bioquímicos analizados, ni signos  clínicos vinculantes con hipomagnesemia en los animales  con  restricción alimentaria temporaria, este grupo presentó mayores pérdidas productivas que los animales sin restricción. Esta situación debería ser evaluada al momento de definir la estrategia de suplementación con Mg durante el preparto y la lactancia en animales sometidos a condiciones nutricionales similares a las descriptas en este trabajo.   Agradecimientos A la memoria de José Luis Pereyra (†) Nuestro agradecimiento a los ayudantes de campo de la Reserva Ganadera 6, del Inta Balcarce, a las auxiliares técnicas Maria Yarrar  y Mónica Drake.   Financiación El presente trabajo se financió con fondos provenientes del LBCV a través del Servicio de Diagnóstico Veterinario Especializado del INTA de Balcarce.