Resumen del año ganadero que termina y las expectativas para el 2017

Resumen del año ganadero que termina y las expectativas para el 2017

Sin dudas, el factor más importante que ocurrió durante este 2016 fue el inicio de una nueva gestión de gobierno, aunque desde ya, dicho factor no solo tuvo impacto en el sector ganadero, sino  para todos los actores socio-económicos de nuestro país. Ahora, en lo que respecta a nuestra cadena de valor, este cambio resultó insoslayable, ya que la nueva política ganadera dista mucho de la acontecida durante los 12 años del gobierno anterior.

Precios

En lo que respecta a los precios de los productos de la cadena de valor de la carne bovina, los mismos han tenido comportamientos dispares a lo largo del año. De esta forma vemos que el precio de la carne al mostrador se ha despegado de las variaciones de precios de la hacienda en pie y ha mantenido valores sostenidos durante todo el período siendo más afectados por los aumentos asociados a la inflación que por el comportamiento de la hacienda en pie.

Cuando observamos el comportamiento en los precios de la hacienda gorda con destino a faena, vemos como, según cada categoría, han respondido de acuerdo a la estacionalidad que ya nos tienen acostumbrados los sistemas productivos actuales de invernadas cortas fundamentalmente a corral, donde ingresan terneros durante el período de zafra (marzo-junio), y salen novillitos durante el segundo semestre, produciendo una oferta abundante que por excesos frente a la demanda deprime los precios observados durante el primer semestre del año , período en que la estacionalidad biológica del proceso productivo impulsa los precios del gordo por la propia escasez. De esta forma es como por ejemplo los novillitos especiales han registrado valores nominales 5% inferiores en Noviembre respecto del mes de Mayo, siendo esta diferencia mucho mayor si se toma en cuenta el valor real deflactando la inflación contenida en los mismos.

En relación a la hacienda de invernada, y fundamentalmente terneros y terneras, mostraron el típico comportamiento estacional de precios más bajos durante la zafra para comenzar con un alza a partir de los meses de julio, agosto y con mayor fuerza en septiembre. No obstante este año han tenido alguna conducta diferente respecto a varios de los últimos años. Un dato respecto a esto es que el valor actual de un ternero de 180 a 200 kg es el mismo que en Diciembre del 2015, con una inflación durante el período de alrededor del 40%. Hay varios factores que actúan para que esto suceda. En primer lugar los valores convalidados en Diciembre del año pasado estuvieron muy afectados por la incertidumbre política de aquel momento, asi como por las expectativas de suba de precios en la hacienda gorda que finalmente no se cumplieron en su totalidad. Cabe recordar que el precio de los terneros siempre está muy afectado por las expectativas, ya que el invernador especula al convalidar un precio de compra con el precio futuro al que cree que podrá colocar su producto una vez que tenga los animales terminados.

Como venimos mostrando en nuestras últimas ediciones, la relación de precios entre la hacienda para faena y los terneros para invernada se ha atenuado un poco respecto a los años que precedieron el cambio de gobierno, principalmente por el aumento del costo del alimento (maíz) luego de la quita de retenciones para el grano, pero posiblemente también por las percepción del sector de engorde de que su producto final ya no tiene tanto margen para incremento de precios producto de una coyuntura con consumo restrictivo, erosión del poder adquisitivo, y valores de hacienda gorda que en términos relativos y a pesar de la devaluación siguen por encimas de los principales competidores de la región.

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Exportaciones

Con respecto al precio de los novillos argentinos y en términos relativos frente a países competidores de la región, se observa  una mejora de competitividad (frente a los países de Mercosur ha mejorado luego de la devaluación y a la quita de las retenciones), aunque continúa ostentando los precios más altos en dólares. La escasez de novillo pesado con calidad de exportación dificulta un crecimiento más fuerte de los volúmenes de carne con destino a exportación. De esta forma vemos como los envíos al exterior han aumentado pero a una tasa todavía relativamente baja del orden del 12 o 13% partiendo de un nivel inicial muy bajo. Posiblemente se cierre este 2016 con un volumen cercano a las 230 mil tn eq. Res con hueso.

Reproductores

Quizá la categoría que más ha reflejado el cambio de gobierno y la política ganadera consecuente ha sido la de reproductores (fundamentalmente los machos). En este segmento los aumentos de los precios registrados han sido en algunos casos hasta de un 50%. Este dato tiene su correlato con la fuerte retención de vientres registrada durante todo el último año. Según datos preliminares de la vacunación de aftosa se esperan alrededor de 2 millones más de cabezas que el año anterior. Este representaría un incremento del stock de 3,5% aproximadamente, un valor más que importante de acuerdo a los registros históricos de este indicador. Todavía no resulta claro si este nivel de retención continuará o se moderará un poco. Pareciera que en los últimos meses las expectativas para el negocio ganadero no son malas ni mucho menos, pero se han moderado respecto de la euforia vista a partir del cambio de gobierno. La recuperación económica está siendo más lenta que lo esperado y esto seguramente afecte las decisiones de inversión en todos los ámbitos incluida la ganadería bovina.

Política ganadera

Hemos dejado para el final del análisis el factor que a nuestro criterio más impacto podría tener en el sector de continuarse y profundizarse las acciones que ya han comenzado a desarrollarse. Las mismas tienen relación con los cambios que está introduciendo la nueva política ganadera a partir del cambio de gobierno. Posiblemente muchas de estas acciones no tengan demasiada influencia en el corto plazo, pero de llevarse a cabo de forma correcta podrían establecer cambios profundos para que en un futuro cercano mejoren las condiciones de competencia en la industria, se reduzcan los niveles de evasión fiscal en toda la cadena, se mejore las condiciones de los trabajadores del sector, y hasta se fortalezcan las condiciones para que el mercado avance en un sistema de comercialización más eficiente y moderno.

Dentro de este tipo de acciones se destacan: la aplicación de un sistema que permita determinar la titularidad de los establecimiento de faena, buscándose promover la obligación del pago a cuenta en la AFIP del IVA e Ingresos Brutos antes que se autorice la faena de los animales bovinos, el control de pesos y categorías con la instalación de cámaras de video y también balanzas electrónicas, que contarían con una “caja negra” para evitar su adulteración. A su vez ya se encuentra en consulta pública del SENASA el nuevo sistema de trazabilidad que elimina el doble estándar en la cría haciendo que el 100% de los terneros puedan tener destino de exportación. También se continúa trabajando en la modernización del sistema de tipificación animal en búsqueda de unificar criterios con estándares de tipificación internacional y así facilitar acuerdos de “calidad” con mercados externos. Respecto de este último tema también existen acciones que buscan alcanzar la apertura de mercados que hoy no resultan atractivos desde el punto de vista comercial, pero si pueden serlo en el futuro.

¿Y para el 2017?

De cara al negocio ganadero para el año que comienza en pocas semanas, el principal obstáculo pareciera estar en la dificultad que está mostrando la economía Argentina de salir de un contexto de alta inflación con importante déficit fiscal y dificultades para reducirlo. En la medida en que el poder adquisitivo no se recomponga el consumo interno continuará deprimido dando poco incentivo para una recomposición de los precios. Por su lado la exportación solo podrá despegar con una mayor firmeza si comienza a aparecer un mayor volumen de hacienda que reúna las condiciones que el mercado externo exige y así generar mayor competitividad en este segmento. Por el lado del vaso medio lleno, observamos  que tanto el consumo interno actual como las exportaciones se encuentran en un piso difícil de perforar, por lo tanto pareciera que estamos ante una estabilidad de precios que se mantendrá por un tiempo dando algunas certezas a la hora de evaluar inversiones de mediano plazo. La incógnita estará dada por el lado de los costos y la presión impositiva. Si la inflación, como busca el gobierno, merma durante el año que viene, quizá puedan mantenerse niveles interesantes de renta que permitan continuar con el ciclo de crecimiento que se viene dando desde el año 2010 luego del dramático quiebre en el stock ganadero.

 

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