Una mirada a la coyuntura desde nuestro lugar:

Una mirada a la coyuntura desde nuestro lugar:

Al analizar la coyuntura particular de la cadena de valor de la carne bovina, hoy ponemos el foco en un eslabón intermedio de la misma, y encontramos un feed lot altamente pendiente del delicado equilibrio que durante los próximos meses pueda administrar el mercado entre los precio de la hacienda de invernada y aquella con destino a faena.

Si bien el feed lot toma sus decisiones de inversión basándose en señales obtenidas fundamentalmente del precio del gordo, resulta clave que las mismas no induzcan al error implícito en la temporalidad diferida entre precios de compra (invernada) y precios de venta (gordo).  Resulta clave la concepción que se haga de dicha variable, así como del hecho de que al formar parte de una cadena de valor, dichas señales de precio también serán afectadas por decisiones propias que alteren consecuentemente la demanda actual de su materia prima (invernada) y la oferta posterior de su producto final (hacienda gorda).

Si bien por cuestiones estacionales, a partir de julio / agosto suele presenciarse el proceso de vaciado de los corrales, y en consecuencia el feed lot (vía una menor reposición) opera a la baja en la demanda de invernada, también se deberá contemplar una importante caída de la oferta de dicha categoría producto de la decisión del propio productor que aprovechando praderas disponibles se inclina por el desarrollo de planteos de recría. (Según Inf. Agroindustria Nación, los movimiento de terneros y terneras con destino a feed lot disminuyeron 37% en junio de 2019 respecto del año anterior, mientras que los movimientos de los mismos para todo tipo de destino disminuyeron 26% en idéntico período).

En consecuencia, en el caso de la existencia de altas expectativas fundadas en una realidad percibida producto de una visión estática del balance coyuntural de precios (invernada/gordo), la demanda y los precios actuales de la invernada tenderán al alza, pero luego de un trimestre también incrementarán la oferta del gordo erosionando así las bases de su precio (y/o viceversa).

Por otro lado, y adicionalmente a la propia complejidad del escenario ya comentado, también operarán como variables críticas, el precio de insumos como el maíz ($5.900 agosto 2019, con incremento de 31% último año), el costo de mano de obra (S/INDEC – mayo 2019 – con incremento de 40,1% en el último año), el valor de los combustibles (Gasoil agosto 2019 = $40,94 con Var. Anual 57,8%), la accesibilidad al crédito (BNA Tasa activa TNA = 74%), y los niveles de inflación interna sensiblemente dependiente de un tipo de cambio inestable (S/INDEC Inflación junio 2019 de 2,7%, con acumulado anual de 57,8%, y S/BNA U$S1 = $46,6), (todas variables exógenas al negocio).

Asimismo, tampoco se puede soslayar que la debilidad de la demanda interna, fuertemente afectada en su poder adquisitivo durante el último año (-17%), también responde a un consumo interno con una mayor disposición y oferta de carnes alternativas y altamente competitivas por precio.

Es esta debilidad en el poder de compra local, la que deja sembradas las dudas sobre la posibilidad real de recomposición de precios en la hacienda con destino a consumo interno, pues difícilmente una demanda jaqueada en términos de poder de compra, y de muy lenta recomposición esperada para el corto y mediano plazo, pueda convalidar incrementos significativos de precios disponiendo a la industria a trasladar su rentabilidad hoy asociada al negocio de exportación, hacia eslabones anteriores de la cadena vinculados la producción de carne destinada al consumo interno.

Bajo dichas premisas, solo existe la certeza de que la conjunción de factores incontrolables hoy configura un escenario en el que la productividad y la eficiencia, siempre requeridas en el engorde a corral, necesariamente serán condiciones excluyentes de cara al futuro inmediato de dicho negocio.

 

 

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