Una mirada a la coyuntura desde nuestro lugar…

Una mirada a la coyuntura desde nuestro lugar…

Con el objeto de analizar la coyuntura de la cadena de valor vinculada al sector de ganados y carnes, hoy esbozamos de manera descriptiva un análisis de variables que entendemos relevantes en relación al devenir de negocio. Frente a tal objetivo, es que entendemos necesario destacar la evolución de las condiciones en las que se vienen desarrollando los distintos eslabones que fundamentalmente constituyen dicha cadena, y en virtud de dicho propósito distinguimos tres realidades diferentes según donde focalicemos el análisis:

En lo que respecta al eslabón más primario – Cría – resulta interesante destacar que al margen de las dificultades contextuales ofrecidas por una coyuntura atípica producto de las condicionalidades impuestas por una pandemia global (COVID19), que en la práctica distorsionó todos los presupuestos productivos y económicos a nivel mundial, resulta alentadora la evolución verificada en el precio de su producto final (ternero) que mostró hasta junio un incremento del 20% real durante los últimos 12 meses. Es importante destacar el efecto positivo que forzosamente y por factores exógenos desencadenó en un alargamiento temporal de la tradicional zafra de terneros, que este año no se concentró lo suficiente como para forzar caídas en el precio del ternero, sino que por el contrario, significó incrementos de 10% en mayo respecto de marzo, e incluso una continuidad de dicha tendencia alcista hasta junio.

Asimismo, y considerando la relevancia del factor precio de las vacas de descarte en la ecuación económica final del eslabón bajo estudio, podría considerarse hasta positivo, que al margen de la erraticidad en el precio de dicha categoría producto de la sensibilidad del mismo al comportamiento de la demanda de carne de un gigante como China, este exhiba en junio un valor cercano al 5% superior al verificado hace 12 meses atrás. Por otro lado, con el maíz en baja, en gran parte por su fuerte correlación con un dólar que se viene atrasando hace ya más de un semestre, salarios, tarifas y combustibles congelados, los costos totales del sector casi no variaron, dando lugar a una mejora en las utilidades reales del negocio. finalmente, y ya refiriendo el análisis a las barreras de ingreso que la coyuntura impone para el negocio, resulta importante destacar la significativa valorización de su bien de uso fundamental (los vientres) que, si tomamos como referencia las vacas sin servicio, las mismas incrementaron su valor en torno a un 58% respecto de junio de 2019. Esto último, entendido no tanto por las virtudes inherentes a la rentabilidad asociada al negocio, sino a la alta consideración de los vientres como producto alternativo a la adquisición de divisas a la hora de operar como recurso de conservación de valor.

En lo que respecta al engorde, independientemente del destino productivo que se considere para los terneros, la relación actual Ternero / Novillo hace poco alentador el negocio desde lo económico, ya que dicha relación en junio de 2020 no solo se incrementó 10% respecto de mayo, sino que a la vez alcanzó el punto más alto para el mes de junio en los últimos 10 años (1.47). Por si dicha condición fuera insuficiente en términos negativos, resulta relevante destacar que existe actualmente una importante ocupación de los feedlots, y un alto número de terneros en recría como consecuencia de la buena disponibilidad de pasto, por lo que se espera una importante oferta de gordo hacia fin de año, sentando bases y fundamentos sólidos para prever un sombrío panorama en la evolución del precio de dicha categoría.

Finalmente, en relación a la industria, los datos oficiales verificados hasta el mes de mayo arrojan una caída en la faena mensual de 1,18% respecto de abril, con incrementos concomitantes de las exportaciones, del 25% (Mayo/Abril 2020) y 21% (Mayo 20/Mayo19) consolidando la relación consumo interno / exportaciones en torno al ratio 75% / 25%.

Ahora bien, frente a la evolución positiva de las exportaciones hasta entonces, resulta importante destacar que dichos incrementos en término de volumen, responden a una recuperación de las ventas con destino a China. Y es por eso que hoy nos resulta insoslayable el llamado a la prudencia que oportunamente hiciéramos en nuestros análisis hace ya dos meses, donde desde este mismo lugar, y luego de haber destacado la relevancia del protagonismo ofrecido por China en la demanda de nuestras carnes exportables, entendíamos de vital importancia que no se subestime el potencial de daño de dicho actor, así como su capacidad negociadora frente a la circunstancia, y recordando que ya había mostrado sus dientes en escenarios muchos más equilibrados, al dejar como resultado una fuerte caída en el precio de sus importaciones de carne (35% en un mes), y poner en reconsideración contratos preexistentes y ya firmados. Hoy más que nunca, y frente a un nuevo brote del COVID19 en Pekín, China vuelve a extremar los controles sobre los contenedores recibidos, y vuelve a poner en alerta a toda una industria y un negocio de exportación que en nuestro país se encuentra hace ya un par de años, fuertemente concentrado y dependiente de dicho mercado como destino. En tal sentido, resulta nuevamente insoslayable la necesidad de prudencia, en un negocio que con tanta sensibilidad a los cambios de humor y tendencia de una demanda que no da certezas, queda expuesto a eventuales impactos en sus coeficientes de riesgo crediticio asociados a los actores particulares que lo constituyen.

 

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